Historia en el recuerdo: Los barcos de piedra de Candás

Los últimos días antes del entierro definitivo del London, durante las obras de ampliación del puerto de Candás -Foto AsturiasVerde.com-

Los barcos de piedra eran en realidad de hierro y cemento o mejor dicho Ferrocemento, de unas 712 toneladas. Los ingleses construyeron muchas embarcaciones de este tipo durante la Primer Guerra Mundial, con las que por un lado querían salvar la escasez de acero y por otro pretendían reemplazar rápidamente a los mercantes que eran hundidos por miles por los submarinos alemanes.
El ferrocemento era un material más duradero que la madera y también mucho más fácil de trabajar; además podían construirse fuera de los astilleros tradicionales por personal no especializado. Estas naves se utilizaban para labores de transporte cerca de la costa, en los ríos, como gabarras para ser remolcadas, o bien como pontones para ampliar las instalaciones portuarias, primero en las urgentes necesidades de la guerra y después con la llegada de la paz se destinaron a servir de base o refuerzo en la construcción de nuevos diques, tal y como ocurrió en el caso de los puertos de Candás y Gijón.
La prensa asturiana de septiembre del año 1929 anunciaba la llegada al puerto de Candás el Cretefarm, el primero de los dos barcos. El Creteforge llegó en 1935 y es el que era más visible y famoso ya que sobre él que se podía caminar y era una plataforma ideal para pescar con caña. En su popa venía el nombre “Creteforge – London” las letras Creteforge se perdieron, pero el “London” que en realidad era la indicación de su origen, se pudo leer hasta el día de su entierro.
Hubo un intento, por parte de la asociación de vecinos de Candás, para intentar salvar el Creteforge; pero las autoridades lo descartaron ante la situación de deterioro de la nave. Aún así los restos de los dos "barcos de piedra" siguen bajo el actual puerto.
Una curiosidad: Según cuenta la “Gran Enciclopedia Militar, Gran Capitán”: al principio los marineros de Candás utilizaban las salas de los barcones como casinos, cosa que no les pareció bien a las autoridades que lo terminaron prohibiendo.
Restos de uno de los barcos ingleses de ferrocemento gemelo de los de Candás; aunque este terminó abandonado en Argentina
Otros tuvieron mejor suerte. En el río Lujan, en el Delta Bonaerense, en Argentina, hay un barco de ferrocemento que sirve actualmente de muelle para el club náutico Belgrano. La nave se construyó en 1919 con características muy similares a las de los barcos de piedra de Candás.
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